




"Any genuine philosophy leads to action and from action back again to wonder, to the enduring fact of mystery" (Henry Miller)
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Hoy la loca soy yo... que es la locura? segun la RAE:
Locura:
1. f. Privación del juicio o del uso de la razón.
2. f. Acción inconsiderada o gran desacierto.
3. f. Acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa.
4. f. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo.
loco:
1. adj. Que ha perdido la razón. U. t. c. s.
2. adj. De poco juicio, disparatado e imprudente. U. t. c. s.
3. adj. Dicho de cualquier aparato o dispositivo: Que funciona descontroladamente. La brújula se ha vuelto loca
~ de atar.
1. loc. adj. coloq. Dicho de una persona: Que en sus acciones procede como loca.
~ perenne.
loc. adj. Dicho de una persona: Que en ningún tiempo está en su juicio.
digamos que mi arranque de esta semana... fue este:
Ojalá vivas pelando papas!!!...y se te hagan cayos de tanto pelar y pelar, kilos de papas, todo el día, todos los días. Que sean cáscaras marrones y carne blanca lo único que veas...durante semanas, meses, años. Que sepas encontrar surcos,manchas, barro y tamaños cuando eso es lo único que vas a ver, mientras yo conozco el mundo, la gente y las cosas, vos solo surcos y diferentes tamaños en las papas... nada más.
Miserable detallista. Cuidando cada pedacito que los demás pasábamos por alto, tan ilusos los demás, tan ilusa yo, por no ver esos detalles en el medio de la papa, había que romperla en pedacitos para verlo, habia que ser tan fuerte, tan sabio. Hoy me estoy viviendo el mundo, trago pedazo por pedazo mirando la papa de lejos, sin romperla, sin querer ver el medio, sin lastimarla. Ya habrá algún infeliz que la pele...esa y todas las demás, ni hoy ni nunca ese va a ser mi labor.
SALUD
Las fotos que tengo aca son de: Ramón Acevedo Arce, Chile, muestra que se llama: RETRATOS DE LA LOCURA. Fotoperiodismo.
Y me molesta, si! hoy porque es hoy y no pasado ni mañana me molesta... nosotros, yo, ella ,y los míos ,los tuyos y los yuyos ... me molesta...me molesta el vos antes que yo (ojala mas tarde yo lo tenga mucho mejor) ...y a vos :ojalá te erradique el mundo, te pegue una patada en la cara y te muestre lo que es vivir para poder vivirla a la vida.. pero de verdad!... me molesto y me enfermo y me detesto pero a la vez me gusto y me quiero en esa relación masoquista que tengo conmigo misma...pero no voy a decir mas que no me jode que me joda que no me joda.. Puesto que hoy...ME JODE.
y gracias por participar, lo esperamos la semana que viene.
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Pelicula que vi el otro dia por enesima vez... no es un peliculon ni nada pero me encanta... cito parte que me gusta:
esa carucha papi ehhh... no quisiera estar ahuçi, contra ese cordon con ese loquito.
buena merca la peli esa....veanla
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Los Pocillos
Los pocillos eran seis: dos rojos, dos negros, dos verdes, y además importados, irrompibles, modernos. Habían llegado como regalo de Enriqueta, en el último cumpleaños de Mariana, y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza de un color con el platillo de otro. "Negro con rojo queda fenomenal", había sido el consejo estético de Enriqueta. Pero Mariana, en un discreto rasgo de independencia, había decidido que cada pocillo sería usado con su plato del mismo color.
"El café ya está pronto. ¿Lo sirvo?", preguntó Mariana. La voz se dirigía al marido, pero los ojos estaban fijos en el cuñado. Este parpadeó y no dijo nada, pero José Claudio contestó: "Todavía no. Esperá un ratito. Antes quiero fumar un cigarrillo." Ahora sí ella miró a José Claudio y pensó, por milésima vez, que aquellos ojos no parecían de ciego.
La mano de José Claudio empezó a moverse, tanteando el sofá. "¿Qué buscás?", preguntó ella. "El encendedor." "A tu derecha." La mano corrigió el rumbo y halló el encendedor. Con ese temblor que da el continuado afán de búsqueda, el pulgar hizo girar varias veces la ruedita, pero la llama no apareció. A una distancia ya calculada, la mano izquierda trataba infructuosamente de registrar la aparición del calor. Entonces Alberto encendió un fósforo y vino en su ayuda. "¿Por qué no lo tirás?" dijo, con una sonrisa que, como toda sonrisa para ciegos, impregnaba también las modulaciones de la voz. "No lo tiro porque le tengo cariño. Es un regalo de Mariana."
Ella abrió apenas la boca y recorrió el labio inferior con la punta de la lengua. Un modo como cualquier otro de empezar a recordar. Fue en marzo de 1953, cuando él cumplió 35 años y todavía veía. Habían almorzado en casa de los padres de José Claudio, en Punta Gorda, habían comido arroz con mejillones, y después se habían ido a caminar por la playa. El le había pasado un brazo por los hombros y ella se había sentido protegida, probablemente feliz o algo semejante. Habían regresado al apartamento y él la había besado lentamente, morosamente, como besaba antes. Habían inaugurado el encendedor con un cigarrillo que fumaron a medias. Ahora el encendedor ya no servía. Ella tenía poca confianza en los conglomerados simbólicos, pero, después de todo, ¿qué servía aún de aquella época?
"Este mes tampoco fuiste al médico", dijo Alberto.
"No."
"¿Querés que te sea sincero?"
"Claro."
"Me parece una idiotez de tu parte."
"¿Y para qué voy a ir? ¿Para oirle decir que tengo una salud de roble, que mi hígado funciona admirablemente, que mi corazón golpea con el ritmo debido, que mis intestinos son una maravilla? ¿Para eso querés que vaya? Estoy podrido de mi notable salud sin ojos."
La época anterior a la ceguera, José Claudio nunca había sido especialista en la exteriorización de sus emociones, pero Mariana no se ha olvidado de cómo era ese rostro antes de adquirir esta tensión, este resentimiento. Su matrimonio había tenido buenos momentos, eso no podía ni quería ocultarlo. Pero cuando estalló el infortunio, él se había negado a valorar su amparo, a refugiarse en ella. Todo su orgullo se concentró en un silencio terrible, testarudo, un silencio que seguía siendo tal, aún cuando se rodeara de palabras. José Claudio había dejado de hablar de sí.
"De todos modos debería ir", apoyó Mariana. "Acordate de lo que siempre te decía Menéndez."
"Cómo no, que me acuerdo: Para Usted No Está Todo Perdido. Ah, y otra frase famosa: La Ciencia No Cree en Milagros.
Yo tampoco creo en milagros." "¿Y por qué no aferrarte a una esperanza? Es humano."
"¿De veras?" Habló por el costado del cigarrillo.
Se había escondido en sí mismo. Pero Mariana no estaba hecha para asistir, simplemente para asistir, a un reconcentrado. Mariana reclamaba otra cosa. Una mujercita para ser exigida con mucho tacto, eso era. Con todo, había bastante margen para esa exigencia; ella era dúctil. Toda una calamidad que él no pudiese ver; pero esa no era la peor desgracia. La peor desgracia era que estuviese dispuesto a evitar, por todos los medios a su alcance, la ayuda de Mariana. El menospreciaba su protección. Y Mariana hubiera querido -sinceramente, cariñosamente, piadosamente- protegerlo.
Bueno, eso era antes; ahora no. El cambio se había operado con lentitud. Primero fue un decaimiento de la ternura. El cuidado, la atención, el apoyo, que desde el comienzo estuvieron rodeados de un halo constante de cariño, ahora se habían vuelto mecánicos. Ella seguía siendo eficiente, de eso no cabía duda, pero no disfrutaba manteniéndose solícita. Después fue un temor horrible frente a la posibilidad de una discusión cualquiera. El estaba agresivo, dispuesto siempre a herir, a decir lo más duro, a establecer su crueldad sin posible retroceso. Era increíble cómo hallaba a menudo, aún en las ocasiones menos propicias, la injuria refinadamente certera, la palabra que llegaba hasta el fondo, el comentario que marcaba a fuego. Y siempre desde lejos, desde muy atrás de su ceguera, como si ésta oficiara de muro de contención para el incómodo estupor de los otros.
Alberto se levantó del sofá y se acercó al ventanal.
"Que otoño desgraciado", dijo, "¿Te fijaste?" La pregunta era para ella.
"No", respondió José Claudio. "Fijate vos por mí."
Alberto la miró. Durante el silencio, se sonrieron. Al margen de José Claudio, y sin embargo, a propósito de él. De pronto Mariana supo que se había puesto linda. Siempre que miraba a Alberto se ponía linda. El se lo había dicho por primera vez la noche del 23 de abril del año pasado, hacía exactamente un año y ocho días: una noche en que José Claudio le había gritado cosas muy feas, y ella había llorado, desalentada, torpemente triste, durante horas y horas, es decir, hasta que había encontrado el hombro de Alberto y se había sentido comprendida y segura. ¿De dónde extraería Alberto esa capacidad para entender a la gente? Ella estaba con él, o simplemente lo miraba, y sabía de inmediato que él la estaba sacando del apuro. "Gracias", había dicho entonces. Y todavía ahora la palabra llegaba a sus labios directamente desde su corazón, sin razonamientos intermediarios, sin usura. Su amor hacia Alberto había sido en sus comienzos gratitud, pero eso (que ella veía con toda nitidez) no alcanzaba a depreciarlo. Para ella, querer había sido siempre un poco agradecer y otro poco provocar la gratitud. A José Claudio, en los buenos tiempos, le había agradecido que él, tan brillante, tan lúcido, tan sagaz, se hubiera fijado en ella, tan insignificante. Había fallado en lo otro, en eso de provocar la gratitud, y había fallado tan luego en la ocasión más absurdamente favorable, es decir, cuando él parecía necesitarla más.
A Alberto, en cambio, le agradecía el impulso inicial, la generosidad de ese primer socorro que la había salvado de su propio caos, y, sobre todo, ayudado a ser fuerte. Por su parte, ella había provocado su gratitud, claro que sí. Porque Alberto era un alma tranquila, un respetuoso de su hermano, un fanático del equilibrio, pero también, y en definitiva, un solitario. Durante años y años, Alberto y ella habían mantenido una relación superficialmente cariñosa, que se detenía con espontánea discreción en los umbrales del tuteo y sólo en contadas ocasiones dejaba entrever una solidaridad algo más profunda. Acaso Alberto envidiara un poco la aparente felicidad de su hermano, la buena suerte de haber dado con una mujer que él consideraba encantadora. En realidad, no hacía mucho que Mariana había obtenido a confesión de que la imperturbable soltería de Alberto se debía a que toda posible candidata era sometida a una imaginaria y desventajosa comparación.
"Y ayer estuvo Trelles", estaba diciendo José Claudio, "a hacerme la clásica visita adulona que el personal de la fábrica me consagra una vez por trimestre. Me imagino que lo echarán a la suerte y el que pierde se embroma y viene a verme."
"También puede ser que te aprecien", dijo Alberto, "que conserven un buen recuerdo del tiempo en que los dirigías, que realmente estén preocupados por tu salud. No siempre la gente es tan miserable como te parece de un tiempo a esta parte."
"Qué bien. Todos los días se aprende algo nuevo." La sonrisa fue acompañada de un breve resoplido, destinado a inscribirse en otro nivel de ironía.
Cuando Mariana había recurrido a Alberto en busca de protección, de consejo, de cariño, había tenido de inmediato la certidumbre de que a su vez estaba protegiendo a su protector, de que él se hallaba tan necesitado de amparo como ella misma, de que allí, todavía tensa de escrúpulos y quizás de pudor, había una razonable desesperación de la que ella comenzó a sentirse responsable. Por eso, justamente, había provocado su gratitud, por no decírselo con todas las letras, por simplemente dejar que él la envolviera en su ternura acumulada de tanto tiempo atrás, por sólo permitir que él ajustara a la imprevista realidad aquellas imágenes de ella misma que había hecho transcurrir, sin hacerse ilusiones, por el desfiladero de sus melancólicos insomnios. Pero la gratitud pronto fue desbordada. Como si todo hubiera estado dispuesto para la mutua revelación, como si sólo hubiera faltado que se miraran a los ojos para confrontar y compensar sus afanes, a los pocos días lo más importante estuvo dicho y los encuentros furtivos menudearon. Mariana sintió de pronto que su corazón se había ensanchado y que el mundo era nada más que eso: Alberto y ella.
"Ahora sí podés calentar el café", dijo José Claudio, y Mariana se inclinó sobre la mesita ratona para encender el mecherito. Por un momento se distrajo contemplando los pocillos. Sólo había traído tres, uno de cada color. Le gustaba verlos así, formando un triángulo.
Después se echó hacia atrás en el sofá y su nuca encontró lo que esperaba: la mano cálida de Alberto, ya ahuecada para recibirla. Qué delicia, Dios mío. La mano empezó a moverse suavemente y los dedos largos, afilados, se introdujeron por entre el pelo. La primera vez que Alberto se había animado a hacerlo, Mariana se había sentido terriblemente inquieta, con los músculos anudados en una dolorosa contracción que le había impedido disfrutar de la caricia. Ahora no. Ahora estaba tranquila y podía disfrutar. Le parecía que la ceguera de José Claudio era una especie de protección divina.
Sentado frente a ellos, José Claudio respiraba normalmente, casi con beatitud. Con el tiempo, la caricia de Alberto se había convertido en una especie de rito y, ahora mismo, Mariana estaba en condiciones de aguardar el movimiento próximo y previsto. Como todas las tardes, la mano acarició el pescuezo, rozó apenas la oreja derecha, recorrió lentamente la mejilla y el mentón. Finalmente se detuvo sobre los labios entreabiertos. Entonces ella, como todas las tardes, besó silenciosamente aquella palma y cerró por un instante los ojos. Cuando los abrió, el rostro de José Claudio era el mismo. Ajeno, reservado, distante. Para ella, sin embargo, ese momento incluía siempre un poco de temor. Un temor que no tenía razón de ser, ya que en el ejercicio de esa caricia púdica, riesgosa, insolente, ambos habían llegado a una técnica tan perfecta como silenciosa.
"No lo dejes hervir", dijo José Claudio.
La mano de Alberto se retiró y Mariana volvió a inclinarse sobre la mesita. Retiró el mechero, apagó la llamita con la tapa de vidrio, llenó los pocillos directamente desde la cafetera.
Todos los días cambiaba la distribución de los colores. Hoy sería el verde para José Claudio, el negro para Alberto, el rojo para ella. Tomó el pocillo verde para alcanzárselo a su marido, pero antes de dejarlo en sus manos, se encontró con la extraña, apretada sonrisa. Se encontró además, con unas palabras que sonaban más o menos así: "No, querida. Hoy quiero tomar en el pocillo rojo."
Montevideanos 1959
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aclaro... extrañar una situacion no una persona OJOOO porque ya salen sino los graciosos... hay ciertas personas que no se extrañar porque simplemente hace mucho que no existen. a pesar de que uno los halla "perdido" hace poco.. hace raaaaaaato les puede haber soltado la cuerda y hace "raaaaaaaaato" se les quiso cortar esa cuerdita y alla volaron lejos, por suerte , en muchas cosas, por mala suerte en otras que en otra dimension, en un mundo desconocido quisas hubiese sido de otro modo, pero en el planeta tierra en mi vida... por suerte me liberaron de ese bloque... ahora por fin, entiendo, hoy por primera vez.. el dibujo que pasea en mi mente desde hace unos 16 meses....que increible... ojala pueda volar siempre mas y mas alto...
acalaraciones con mi conciencia... los hago paticipes..
jackob dylan...de vos me acabo de acordar... y de un mathias tb....jajajja....locura el dia de hoy... bizarres mental
YA YA! ( quien no vio esa pelicula por dios que asco)
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Annie Hall
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"Las canciones de amor arruinaron mi vida" mas cierto que eso...milanesa.
Estudio, grabacion sonora, descubro un gran disco con una gran verdad, cuantas veces, una cancion de amor nos arruino por lo menos el dia, la hora, el minuto, esas canciones que mientras el amor esta florido y hermoso es la cosa mas linda, la melodia mas preciada, le subimos el volumen a la radio, ponemos el casette una y otra vez, le damo y repetimo a la cosa como si fuera la mejor maravilla del mundo, ponemos cara de boludos y le pegamos un llamado al ser amado para que comparta tal experiencia. PERO QUE PASA??? cuando el ser amado se convierte en el odiado, se convierte en motivo de recuerdos amargos que solo dan un sabor pastoso en la boca, como de domingo resaqueado, que pasa cuando esa cancion con al que antes le haciamos culto a esa persona aparece de repente, en el dia que no tenia que aparecer, en al peor hora y el peor momento?, como hacer en un cyber para decirle al flaco de la caja que cambie la cancion porque hoy se juntaron los astros y el mal humor y un retroceso espacial en mi cerebro me hace caer en la boludez de extrañar algo ? NO SE PUEDE uno tiene que bancarse la cancion , letra por letra, estrofa por estrofa, tararear el estribillo y bancar el tiron...una vez que pasa... y se escribe la experiencia el problema decanta , la idiotez pasa y se vuelve al estado de cordura y buen juicio que se tenia antes.... PERO PARA ESOS MOMENTOS , ESAS CANCIONES QUE VIENEN COMO PATADA EN LA CARA... DISCO RECOMENDADO... FRANCHUTE bonito...a escucharlo gente.. y que no nos arruine la musica que esta pa otra cosa!, mi postura para mi proxima relacion es tener recuerdos oloros a ver que pasa.. pero temas musicales no more.. "nuestra cancion" descartemosla pro nociva mas que por cursi-
SALUD!
UN poco de info.....
Pablo Krantz es un músico y escritor argentino nacido en 1970 en Buenos Aires y radicado en París, Francia, desde comienzos de 2002. Lleva publicados ya tres discos de canciones y dos libros de cuentos, y está a punto de publicar su primer libro en lengua francesa.
En noviembre de 2003, Pablo Krantz publicó el EP Les chansons d’amour ont ruiné ma vie (Las canciones de amor arruinaron mi vida), producido por Vincent Artaud (contrebajista de cantantes franceses célebres como Henri Salvador y Patrick Bruel, y compositor de la banda de sonido del cortometraje que ganó el Festival de Cannes en 2003). El videoclip del tema que da título al disco fue filmado en Londres y en el sur de Alemania en 16 mm., y luego montado en París por el cineasta argentino Mario García Sasia. El tema Le bonheur estuvo en rotación en la radio francesa Radio Néo durante varios meses.
Pablo Krantz músico :
1999 - Demasiado tiempo en ningún lado, CD, Porca Miseria Records, Argentina
2000 - Bajo cero (mis experiencias en el lado equivocado de la pasión), EP en vinilo, Calar Discos, Argentina
2001 - Los extraños nunca dicen adiós, CD, Porca Miseria Records, Argentina
2002 - Ü : Après les dancings, CD, Walhalla Music, Francia
2003 - Les chansons d’amour ont ruiné ma vie, CD, Porca Miseria Records, Argentina/Francia
TEMAS del super disco:
1. Les cartes de visite
2. Les chansons d'amour ont ruiné ma vie
3. Le bonheur
4. Se fâcher c'est une perte de temps
5. Le bonheur II
6. Huracanes y tornados
7. (bonus track) Nepalese Noise Experience
Pablo Krantz escritor :
1997 - Dame un coche tan rápido que no lo alcancen los recuerdos, cuentos, Porca Miseria Grupo Editor, Argentina
2001 - La mañana en que falló la ley de la gravedad, Porca Miseria Grupo Editor, Buenos Aires
28 de Octubre de 2005 – Le saint cleptomane et la fille au vagin doré, primer libro de cuentos en francés publicado por la editorial Les Petits Matins, Francia
http://www.pablokrantz.com/
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Un 141 a la una de la tarde, viniendo de hacer un relevamiento en el zoo villa dolores, después de una clase tediosa y monótona de historia de la comunicación, no tenia arreglo este día, no había forma.
Pero entonces a la altura de rivera y soca se sube el clásico "cantautor sobre ruedas".... una canción dulce y melancólica, el sol del mediodía, el vaivén constante del ómnibus y el murmullo de la gente. Una voz grave, penetrante, melódica, usando demasiado falsete pero sin desafinar te arranca el alma con las manos. Una melodía que me dio la paz y alegría en un día que hasta el momento no era nada especial y estaba lejos de serlo.
A veces...de pronto, una sonrisa, una canción, un gesto si no pueden cambiar el mundo si que me cambian a mi, a mi mundo me lo mueven. Una guitarra rota y desafinada, con las cuerdas gastadas y la garganta seca hizo mi día un poco más dulce...
Un "gracias por el aplauso" con una sonrisa de corazón valieron los 4 pesos aunque hubiese tocado el silencio.
El tema era del grande... carlitos: El día que me quieras
Deléitense...
Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
Cómo ríe la vida
si tus ojos negros
me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
de tu risa leve
que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo todo se olvida.
El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Y al viento las campanas
dirán que ya eres mía,
y locas las fontanas
se contarán su amor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.
El día que me quieras
no habrá más que armonía.
Será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
su canto de cristal.
El día que me quieras
endulzarán sus cuerdas
el pájaro cantor.
Florecerá la vida,
no existirá el dolor.
La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo.
Luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.
(*) IMAGEN: Pintora Antioqueña : Dora Ramírez
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bueno... sale o no sale?, tanto dilema para llevar un kilo de chorizos un criadores y una caja de fiesta a playa, sentarse a juagr al truco en una silla de plastico cuidando el fuego, esuchcando las bobadas de la tuta y bancandose a la pochi diciendo que los chorizos tienen mucha grasa o que la parrilla está sucia.
hay muchas situaciones que nos hacen darnos cuenta quienes son nuestros amigos, o mas que nada nos hacen ser capaces de hacer una clasificacion jerarquica de los amigos segun que tan amigos son....
estarian entonces:
a) los que en pedo te dicen que te aman, te cuentan todos sus quilombos, te lloran arriba de la camiseta moquean un rato, despues se van a bailar y al otro dia te dicen que estan barbaros y si vos les queres contar algo y ellos estan lucidos te dicen que te tomes algo y te cagues de risa.
b) los que te dicen que son tus amigos que siempre tan ahi, te re bancan, etc. los llamas por un quilombo y se le murio el gato, operaron al vecino, le van a hacer un enema y se les queman las milanesas.
c) los de fierro, los que se levantan de la cama un martes a las 10 de la noche porque precisas una oreja, los que te dan el ultimo cigarro (de esos quedan pocos), los que se toman un bondi en vez de un taxi para que no te vallas a pata, los que te bancan el mal humor y te mienten cuando les das pena.
que amigos tenes vos???????
porque este dilema hoy??? porque una gran amiga mia hoy tuvo oportunidad de hacer esa clasificacion, porque una salida de despeje a playa hermosa te puede hacer pegarte la cara en la pared y ver a quien tenes alado... porque a veces los amigos tb la cagan y se equivocan y hay que pararles el carro.... con un NO ES NO ,con un SOS UN BANANA, con un SIEMPRE YO Y VOS NUNCA, asi como uno despues de un tiempo se da cuenta que un novio/a era la cagada mas grande y uno lo idealizaba...puede ver que le mete un cuerno, puede ver que un tio es un chorro, puede ver que el perro le comio el libro favorito ( me paso si) , puede ver que la mila era de pollo cuando la queria de carne, que pluton no es mas un planeta (snif snif), uno se puede dar cuenta de muchas cosas en momentos criticos y/o que requieran mucha organizacion y disposicion general. Pero a no olvidar que siempre se puede pegarle una patada a un amigo y ponerlo en su lugar... porque las parejas, lso perros, los planetas, los tios y las pelotas van y vienen... LOS AMIGOS LAMENTABLEMENTE SIEMPRE TAN !
SALUD!
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