jueves, 6 de septiembre de 2007

Un gardel sobre ruedas ( de : "the kichen chesker tales")


Un 141 a la una de la tarde, viniendo de hacer un relevamiento en el zoo villa dolores, después de una clase tediosa y monótona de historia de la comunicación, no tenia arreglo este día, no había forma.
Pero entonces a la altura de rivera y soca se sube el clásico "cantautor sobre ruedas".... una canción dulce y melancólica, el sol del mediodía, el vaivén constante del ómnibus y el murmullo de la gente. Una voz grave, penetrante, melódica, usando demasiado falsete pero sin desafinar te arranca el alma con las manos. Una melodía que me dio la paz y alegría en un día que hasta el momento no era nada especial y estaba lejos de serlo.
A veces...de pronto, una sonrisa, una canción, un gesto si no pueden cambiar el mundo si que me cambian a mi, a mi mundo me lo mueven. Una guitarra rota y desafinada, con las cuerdas gastadas y la garganta seca hizo mi día un poco más dulce...
Un "gracias por el aplauso" con una sonrisa de corazón valieron los 4 pesos aunque hubiese tocado el silencio.

El tema era del grande... carlitos: El día que me quieras

Deléitense...


Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
Cómo ríe la vida
si tus ojos negros
me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
de tu risa leve
que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo todo se olvida.

El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Y al viento las campanas
dirán que ya eres mía,
y locas las fontanas
se contarán su amor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.

El día que me quieras
no habrá más que armonía.
Será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
su canto de cristal.

El día que me quieras
endulzarán sus cuerdas
el pájaro cantor.
Florecerá la vida,
no existirá el dolor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo.
Luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.


(*) IMAGEN: Pintora Antioqueña : Dora Ramírez

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