martes, 23 de octubre de 2007

Choripan centenario






Ensayo descriptivo: El Águila Blanca elaborado junto a "pelos" Chamyan

Son patrimonio nacional, así como la Sala Zitarrosa, los numerosos carros de choripán que hay a lo largo del territorio nacional. La cantidad de carros en Montevideo es muy grande. Los hay en gran variedad de nombres y sabores: desde los más nuevos y adaptados a la mercadotecnia de hoy en día como el MacCarro, hasta los legendarios tales como El galleguito y nuestro querido carro el Águila Blanca.
Edisson Massini, creador y dueño del Águila Blanca comenzó su proyecto de crear un carro en el año 1991, para concretarlo en el año 1993 con la apertura de uno de los primeros carros instalados en la capital. En los inicios de su emprendimiento Massini recorría el Parque de los Aliados con una heladera de hielo con refrescos y la materia prima para lo que luego se convertiría en uno de los menús mas preciados para los montevideanos.
La intendencia, en un principio, no tenía una legislación acorde a las necesidades de este nuevo negocio, fue por esto que Massini se veía libre de portar su heladera y los víveres hacia aquel lugar donde aquejara el hambre y hubiese un cliente necesitado de este manjar. Más adelante se regularizan estas instalaciones, y es ahí cuando Edisson decide instalar su carro en Centenario tras recorrer cada lugar que bordeaba el estadio hasta encontrar el de más circulación en la zona. El nombre Águila Blanca viene de un tren que iba desde Montevideo a Tacuarembó y es un símbolo y una anécdota en la vida del dueño.
Hoy en día el carro está fijo en su lugar (el Águila Blanca tiene una estructura de hormigón que la asienta al piso) y tiene una dirección particular. Además, por legislación, no se les permite el traslado o la movilidad del carro dentro de una misma zona. Una vez instalado el negocio, Massini lo dejó en manos de Laura, su nuera y Betty, viajando a México a construir su modelo de carro para venderlo en ese país. Completado este negocio en el exterior, regresa a Uruguay para fabricar y vender carros dentro de la capital.
Llegando a la esquina de Centenario y Av. Italia podemos verlo, gracias a su importante tamaño, mide diez metros por dos metros y medio, elaborado con chapa gruesa y nylon a los costados (un detalle es que pronto será removido ya que no cumple con una norma de la legislación de carros). Es inevitable no admirar este glorioso carro que nunca duerme, no conoce las definiciones de lluvia, calor, tormenta, noche, amenaza estatal o montonero de estadio enajenado. Quienes atienden la

clientela lo hacen con total dedicación y esmero, Betty y Laura son dos chicas que hacen de esta labor un arte.
Ya sea un clásico choripán, una hamburguesa o un pancho, todos son elaborados en óptimas condiciones de higiene y buen sabor. Las responsables dicen que en muchos carros del país las normas no son respetadas, sus hijos están autorizados a comer solamente en su carro o en el otro que posee el dueño en 18 de Julio y Cuareim. Algunas de estas normas son, por ejemplo, no servir alimentos como: lechuga, tomate, huevo, cebolla, entre otros.
Cada carro tiene algo característico, una cualidad que los demás no tienen y lo hace único. El “Águila Blanca” es conocido por su rápida atención, por ser “el carro del fútbol” y por las conocidísimas salsas elaboradas por Edisson. Algunas de ellas son: el conocido “chimichurri”, salsas con pickles, otras más “potentes” como la variedad de picantinas y “adobos” que logran enfatizar el sabor de la carne y el chorizo.
El público del carro es muy variado, los fines de semana acuden jóvenes, entre semana va más que nada la gente mayor, muchos de ellos son clientes adeptos al local que siguen el carro como una religión. Los niños son moneda corriente tanto por estar cerca del parque como de la Escuela nº 100 “Héctor Figoli”. No hay que olvidar que todo el público del estadio centenario tiene la opción de comer dentro del recinto del estadio o esperar a salir y deleitarse con los productos de este carro de antaño.
No se han enfrentando a lo largo de estos 14 años a dificultades como: competencia, ya que la intendencia no permite mas de un carro en la misma zona, tampoco se vieron afectados por una disminución del flujo del publico, siempre se mantiene constante. La suba de precios tampoco afectó su negocio, ellas alegan que “la gente se queja un día, se queja dos, pero siempre vuelven”.
Con afán de comprobar la calidad y excelencia de sus hamburguesas es recomendable seguir este “armado de hamburguesa” que les suscitamos: pan tostado, picantina (la mas naranja que vean), mayonesa, jamón, queso fundido (enrollado dentro del jamón), morrones (los hay fritos, en vinagre, en aceite o natural), hongos, pickles, catalanes (infaltables) y por ultimo y a gusto del comensal un ajoyperejil. Para acompañar las opciones son Pepsi o Mirinda, la segunda la ponderamos ya que suele estar a menor temperatura que la Pepsi aunque desconocemos la razón.
Obviamente por estar a la salida del Estadio Centenario han ocurrido algunos episodios anecdóticos que vale la pena contar. En una ocasión una “manada” de salvajes acudió al carro en un acto violento arremetiendo contra los víveres, rompiendo los sobres de mayonesa, sacaron uno de los aleros, el dueño intentaba en

un afán desenfrenado de recuperar sus pertenencias, en una quimera imposible contra la gran redada de vándalos.
Cuando Ricky Martin dio su concierto en el estadio había un trailer ubicado en la esquina de Av. Italia y Centenario. El trailer tenía los frenos fallados y en un momento comenzó a bajar por Centenario en dirección al carro. Betty y Laura tuvieron que salir corriendo de la instalación para escapar al impacto, que finalmente no termino en gran tragedia.
¡Y cayeron los coraceros! , en ocasiones se ha creado una fila de coraceros armados con balas de goma formando una línea delante del carro. En esta especie de “trinchera” el carro funciona de refugio para madres que pasan a sus hijos sobre el mostrador y mujeres embarazadas que esconden sus vientres debajo de este.
Dejando las anécdotas a un lado, varios dirigentes o entidades del fútbol nacional concurren a comer al carro. Sosa parece ser un cliente abitué del “Águila Blanca” hecho que no agrada mucho a las chicas ya que Sosa parece ser un cliente demasiado exigente y “nariz pá rriba”. No solo son populares por esta concurrencia de “celebridades futbolísticas” sino también por la gente de Montevideo que los han puesto en el tercer lugar del ranking del diario El Observador. Mediante esta categoría fueron entrevistadas Betty y Laura para varios canales de televisión nacional haciéndose famosas en el área.
Cada negocio tiene planes a futuro, ambiciones, sueños. Este carro tiene más de 14 años y pretende mantener la tradición de la familia; una tradición de calidad y buen trato. Como consumidores debemos apoyar este sueño. La responsabilidad social y cultural de cada uruguayo debe pasar también por preservar el choripán y quienes lo elaboran, ya que este es y será producto cohesivo de una nación.

1 comentario:

cunetosan dijo...

solo resta plotear el link de la nota en el blog y pedirle a Betty y Laura que lo peguen en el carro, y sera el primer carro de chorizos con pagina web !!

muy bueno el articulo, y ademas instructivo, seria bueno tambien que hagan un poco de investigacion periodistica sobre El Galleguito, pionero de estos carros alla por los 80 con una cadena de carros en toda la ciudad, que creo que fue el precursor, y sin dudas serian bueno tambien, un capitulo aparte, los chorizos Walter's de Minas, opera prima del chacinado mundial !!